jueves, 22 de febrero de 2018

Lectura de los tiempos

Lectura de los tiempos

Las aves migratorias se marchan cuando se acercan tiempos malos. Inician vuelo escapando cuando detectan un peligro que se avecina y que puede afectarlas.
08/05/2017
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Las aves migratorias se marchan cuando se acercan tiempos malos. Inician vuelo escapando por su vida cuando logran detectar un peligro que se avecina y que puede afectarlas. No así, las aves residentes, que parecen enamoradas de su ecosistema, y esperan que las causas que ahuyentan a las otras, no podrán con ellas. Así pasa, a veces con los que gobiernan, no saben interpretar los malos tiempos, o simplemente se programan para resistir creyendo que podrán, hasta que el fin llega y ya no hay forma de cambiarlo.
“Recordar para detener el tiempo”, dijo Jaroslav Seifert (Premio Nobel de Literatura 1984).
Quizás debió agregar: detenerlo, pero como maestro. Porque los errores de tiempos pasados son la mejor lección para no equivocarnos; o para hacerlo conscientemente, disfrutando desaciertos mientras el tiempo alarga la fiesta, que tarde o temprano acabará. Los tiempos guardan códigos que enseñan cuándo soltar, cuándo abandonar, cuándo liberarse. El yugo del poder es el más difícil de soltar, y más, rodeado de un muy dispuesto conventículo en el eterno boato,  proclamando “vida para que fuera eterna”.
¿Por qué mientras la sociedad está clara y decidida a jugar su protagonismo en la historia, para ejecutar el divorcio con el gobernante al que permitió dirigir los asuntos de la nación, este insiste en nadar contra la corriente? Perder el norte, es humano, nadie está exento de cometer un error, pero vivir en la ceguera voluntaria es decisión personal. En esta situación, todo crítico es un conspirador; hechos fortuitos se elevan al cálculo de “atentados” con que se nutre la paranoia y la psicosis de persecución. Un apagón es un alerta de boicot político; una prédica contextualizada de un pasaje bíblico, o una homilía, puede enfocar las baterías de seguridad de un régimen hacia un pastor o un presbítero que lanzó un mensaje “subliminal” contra el gobierno.
Cuando ya la enfermedad está comiendo un cuerpo cargado de estrés y los riesgos de continuar al frente de un país implican insomnio, miedo nocturno, riesgos de accidente cerebrovascular, cáncer, exilio o prisión perpetua ¿vale la pena? Muchos llevan ese Santo Tomás obstinado: “Hasta que meta mi mano…” y el difunto general Pinochet repitiendo hasta la saciedad: “Soy el general de los pobres”. Mentiras y mentiras tomando cuerpo de verdades personales, cuando la mente no quiere salir del nefando sueño del poder sin límites.
Es urgente entender los tiempos. Evitar la confusión de las aves residentes frente a la tormenta que se avecina, los que en vez de escapar vuelan directo hacia el ojo que los destruirá. Igual que el venado que creyéndose libre de su cazador se lanza a un pantano que lo engulle. La mente necia hace creer que el delito es el mejor negocio, el de mejores y más rápidos dividendos; que la estafa es una profesión de inteligentes, que la política no tiene límites, que es un juego que todo permite, y que el poder es eterno.
El poderoso triunviro Marco Licinio Craso, también gobernador de la provincia de Siria, en la antigua Roma tuvo una enorme falla táctica buscando gloria de “general”, y no supo leer el tiempo que le era desfavorable. Su ambición le costó la vida al ser capturado por el enemigo obligándolo a tragar oro fundido. “Craso error” es el temerario legado de insistir en causas perdidas. ¡Misericordia, misericordia! es el clamor después, cuando ya la sordera es el virus de los gobernados, que como el profeta hebreo Ezequiel gritan sin cesar: “Ya se acerca el fin, ya está cerca el fin para ti”.
El autor es escritor.
fbescritor@gmail.com

viernes, 28 de octubre de 2016

Comandante Misterio, a lo Buñuel
(minicuentos, literatura para muy ocupados)
por Franklin Bordas Lowery
¿Has conocido de cerca un comandante?…un sujeto sigiloso rodeado de un velo de misterio impenetrable. Vino del frente Sur dicen algunos, otros del frente norte, es mencionado también en el frente urbano - aunque con algunas reservas-, otros aducen haberlo visto como miembro de una columna guerrillera en el río Coco. Aunque lo más aproximado que se conoce, es que combatió en el norte, infiltrándose en las tropas enemigas, con un seudónimo que por seguridad, solo el jefe manejaba, y al que ya nada podría preguntársele, por no pertenecer éste, al reino de los vivos.
Como mudos testigos de sus azarosas escaramuzas, el comandante respalda su trayectoria, con monumentales cuadros del general Sandino y Carlos Fonseca tras su escritorio. En el respaldar de su hermosa silla ejecutiva, exhibe una vistosa chaqueta color camuflaje, que de inmediato lo identifica como importante militar, que sumado a su seriedad y porte de mando, no admite dudas.
Con el tiempo los armadores de historias, le han atribuido derribamientos de helicópteros, y otras grandes proezas militares que él ha ido recogiendo para perpetuarlas en su libro de experiencias bélicas. Este tío es un genio!, Cuentan que hasta fue profesor en la escuela de cuadros de la seguridad del estado. -Y tú me dices ahora, después de veintitrés años, cuando ya todo mundo acepta que hasta botó helicópteros con un fal en la mano, que este hombre pasó la guerra encerrado en un baño de Bello Horizonte?…
Nota : cualquier semejanza con hechos de la vida real, es tremenda coincidencia.

domingo, 17 de julio de 2016

Que muerte?
Un microsegundo de sueño que ni siquiera sentimos.
El paso a un despertar verdadero.
El tránsito del agudo sentido de la carne
al indoloro espiritu.
Un rayo que cae y una luz que se abre
¿Por qué esa guadaña oh muerte si ya he tocado
tu desnudez?

martes, 21 de junio de 2016

Venezuela: ¡Venga a nosotros tu reino!

Franklin Bordas   20/06/2016

Venezuela: ¡Venga a nosotros tu reino!


¡Venga a nosotros tu reino!, es el clamor venezolano pidiendo al cielo un cambio de rumbo para ese barco a la deriva, cuyo capitán no puede apartar ya de olas encrespadas y aguas violentas. Un navío cuyo combustible termina, y una tripulación exangüe que ha perdido el norte pero que no quiere aceptarlo, aún con amenazas de que todos sus ocupantes decidan lanzarlos fuera de borda.

Nicolás Maduro, un extraño católico romano de origen judío sefardita, actual presidente encargado de Venezuela por el dedo del extinto comandante Chávez, ha corrido detrás de cada sonido del viento buscando un mensaje más sabio que el de todos sus fallidos asesores, incluso, buscando respaldo sobrenatural como devoto del oscuro santo hindú Sai Baba —un combo de milagros y leyendas—, cuyo fondo ha sido, según investigaciones, más mercadeo y fraude que otra cosa.

Es cierto que el amor es tolerante, pero el hambre no, y allí el presidente Maduro y sus discípulos han fallado. A “Verde”, como fue el nombre clandestino que le puso Chávez, ya parece no quedarle salidas en este laberinto político y económico que ha ido construyendo, donde su mayor pecado aparte del cúmulo de decisiones erráticas muy cuestionadas por sus gobernados, ha sido el acelerado crecimiento de la pobreza que ya en el 2014 —según investigaciones de tres prestigiosas universidades del país (UCV, USB y UCAB)— el 11.3 por ciento de la población estaba haciendo una o dos comidas al día. La inflación, según cifras del Banco Central de Venezuela, en el 2015 fue de 180 por ciento, y en el presente está a 200 por ciento, dice la oposición citando cifras también del Banco Central. Esto es una fatalidad para cualquier gobierno en cualquier parte del mundo.

¡Que alegre es tener el poder para decidir a quién confiscar, a quién expropiar y a quién encarcelar! Decidir quién debe hablar y quién no. Qué leyes me deben firmar para lo que quiero hacer, qué respaldo internacional debo comprar para que me alaben, qué instituciones debo contentar para que me protejan. Y en ese submundo movedizo y artificial del apoyo comprado con divisas, en que se deja a un lado lo importante —que son los gobernados— el hambre y la salud emergen como dos espíritus rebeldes e incontrolables, que llegado el momento cobrarán con creces el haberlos despertado.

Hay momentos de la vida de los pueblos que ya las estrategias políticas no funcionan. Que ya no hay mentiras o medias verdades que ofrecer, que ya no hay noticias con que entretener, que todo es más claro que la misma luz. Si el petróleo ya no resuelve, y los demás recursos son tan escasos que no dan para solventar la aguda crisis económica del país, es más que el tiempo para decir adiós al gobierno. El presidente Maduro premiado en Nicaragua con la “Orden Augusto César Sandino en gran Batalla de San Jacinto”, debe librar la última y más difícil batalla en medio de miríadas de aduladores y socios obstinados con el poder, decir: “Hasta aquí panas”.


¿Por qué gobernantes ya inexorablemente caídos delante del pueblo no escuchan? ¿No se sabe desde siempre, que la voz del pueblo clamando justicia es la voz de Dios? Pero el poder sordo y la razón su esclava, pierden el tino aún frente al despeñadero. Así Gadafi —rey de reyes— mirando el cielo en Sirte se repetía ¿qué mal he hecho? ¿Qué mal he hecho? —Venga tu reino— claman todos en la tierra de Bolívar y más allá, y el reino viene para unos y el infierno para otros.

El autor es escritor.
fbescritor@gmail.com

viernes, 29 de abril de 2016


Buitres                   Franklin Bordas Lowery


 
Seguro que has visto a un buitre alguna vez en tu vida; y quizás no solo uno, sino decenas y centenares de buitres que deambulan por allí. Andan por las calles y parecen inofensivos y hasta cariñosos, pero no te engañes: un buitre es un buitre. -Si el águila carnicera es un símbolo exquisito de violencia en los cielos, el buitre, siendo mayor que el águila, es peor dicen, porque no respeta ni los cementerios.

 El buitre es un planeador nato, apenas bate sus alas, gana altura rápidamente con sólo imperceptibles movimientos de la cola. Desde el suelo arranca dándose un impulso, hasta podría elevarse vertical como un helicóptero aplastando los promontorios de carroña aun prendidos en sus patas. Tiene muchas facilidades para escapar de alguna persecución, rápidamente puede cruzar las fronteras si identifica algún peligroso enemigo al acecho.

 Social como ninguno, el buitre forma colonias cuando conquista congéneres con la carroña que capta. Suele hallarse en los salientes rocosos desde el amanecer, esperando que el sol caliente el aire y se formen las corrientes térmicas sobre las que planeará confiadamente con sus amigos. De este modo el buitre vuela a lo largo de todo el día sin apenas gastar energía, ya que la gula le quita la paz, posándose hasta el atardecer para descansar, luego de haber engullido su apestoso y putrefacto alimento.

El buitre se alimenta de carroña, la mayoría de las veces en franca descomposición, y otras en fase incipiente. Diríamos que socializan reunidos alrededor de un animal muerto con una rapidez inusitada. Una vez llegado junto a la carroña, el buitre se comporta de una manera moderadamente tímida, pero solo es un disfraz. Ya que al dar inicio su comilona, se enzarzan en espectaculares peleas, en las cuales suele quedarse con la mejor tajada el más fuerte y además el más hambriento.
 
Este animal feo y apestoso no es desemejante a algunos que tú conoces. Aquellos que caminan pestilentes aunque vestidos a la moda y con mucho perfume extranjero que no les ayuda en nada. Es de notar que al buitre la carroña con que se alimenta lo va transformando en un esperpento que infunde terror y animo de salir huyendo, mientras que al otro carroñero, a quien tú has visto mas de alguna vez, su exterior continua siendo impecable, solo es por dentro que se va pudriendo. Su fealdad esta dentro de sí, y ellos lo saben, de manera que cuando te los encuentras, percibes esa podredumbre no tan directa, pero igual, te invaden deseos de salir huyendo. (2016)

 

 

 

miércoles, 11 de junio de 2014


Voces

El Cristo poeta

 
Por: Franklin Bordas Lowery   / fbescritor@gmail.com
Jesucristo el crucificado es el padre de la literatura espiritual mundial. Así se escribe de Jesucristo, Dios-poeta, el crucificado. Sus libros de poesía son los maravillosos evangelios, cuyas palabras parecen ser alimento del corazón humano y principio de eternidad. Su vida, el mejor poema del mundo. El fue el amor hecho persona. Cada minuto de su misteriosa presencia hizo historia. El mundo que lo sigue, aún hoy puede escuchar sus palabras como preciosos versos instalados en el corazón.

Sus palabras fueron pura poesía siempre. El único poeta que sin rebuscar formas transmitía versos que hacían llorar de felicidad: “El agua que yo te daré se convertirá en ti en manantial de agua, que brotará dándote vida eterna”. Hizo que los que lo conocieron no desearan olvidar el mínimo detalle de lo que vieron y escucharon.

Jesucristo no estaba inspirado cuando hablaba a las multitudes que sentían derramar de amor su corazón, Él era la inspiración viviente. No necesitó escribir porque Él era la palabra viva. Su sola presencia bastaba para llenar —no auditorios—, sino la mente de los que oían, como dictando pausadamente palabras tan llenas de verdad y belleza, que todos querían grabarlas para la eternidad.

“Ustedes son la luz del mundo”, dijo en una expresión poética-filosófica, con tal armonía de verdad, misterio y autoridad, que no existe poeta que se compare. Con esa misma autoridad y convicción nos recuerda la herencia maravillosa que espera a los que creen: “Bienaventurados los mansos porque recibirán por herencia la Tierra”.

Es que sus palabras no comunicaban únicamente, sino que inspiraban. La poesía y la literatura en general apuntan a lo inefable, aclaran por ejemplo el amor, para el que no se tiene definición con exactitud, entonces, se apunta hacia Él, solo a través de palabras llenas de armonía y contenido.

Jesucristo como extraño Dios-poeta, nos lleva del amor a la fatalidad, a la catarsis, y nuevamente al amor, en un círculo perfecto de palabra y poesía. Nuestro gran poeta Rubén inflama su corazón de fe y ternura con su humilde rogativa en el poema Canto de vida y esperanza : ¡Oh, Señor Jesucristo! por qué tardas, qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al Sol tus divinas banderas! El poeta entiende que el máximo amor viene del cielo, del máximo sacrificio, del poeta-Cristo, que escribió versos al límite, con su propia sangre en la cruz.

“Algunos poetas no entienden que la poesía es una fuerza que se impone, inevitablemente en quien la crea”, recuerda el poeta venezolano Pablo Mora, exacadémico de la Universidad Nacional Experimental del Táchira. Con esa misma y extraña fuerza del poeta, el padre Azarías H. Pallais construye una pregunta suplicante, como dirigiéndose personalmente a un colega: —Agua de la luz, hermana, dime, ¿no has visto pasar a Jesús, nuestra fontana, nuestra lluvia, nuestro mar? Es que ser humano, es ser una conversación”, expresa Heidegger.

La literatura mundial abunda en mensajes del amor de Jesucristo, como el mayor inspirador poético de todos los tiempos. Su amor contagia los demás amores, pues no existe un evento más documentado y tierno en la historia del mundo, que la muerte de un hombre inocente, por amor a los demás. Un poeta cantando libertad, esperanza, fe y amor, entre los hombres es crucificado para enterrar su palabra, sin saber que más bien la palabra se multiplicaría por la eternidad. ¡Jesucristo, Dios-poeta vive

martes, 25 de febrero de 2014

Vida de perros

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Franklin Bordas Lowery

 “Llevo una vida de perros, mastico pan con veneno…”, dice la canción de la banda chilena Los Bunkers (2005). Y esto es lo que expresan los muchachos que han lavado parabrisas toda una vida en los semáforos, donde del automóvil les largan algunas monedas o simplemente un hijo de p..., como un rabioso ladrido. —Nuestra vida, es vida de perros dicen —con una burlona mueca en la boca, como disimulo de su desesperación— medio da, para llegar al día siguiente.

Limpian parabrisas en la capital muchos niños, que no se imaginan el futuro que les depara la vida, que ya los adultos, están viviendo. Viejos limpiadores van del parabrisas a las drogas, a la alianza delincuencial, a la oscuridad del mundo de las cárceles, a la demencia y al suicidio. Tétrico y surrealista mundo, cantan Los Bunkers en esta composición que dice “buscando algunos amigos, solo me encontré con perros…”.

   ¿Será que no hay otro trabajo como algunos dicen? ¿Será que perdieron el interés por hacer otra cosa, o la voluntad para luchar como los demás? Ya se ha dicho, que muchos trabajos marginales como el que nos ocupa, marca el rumbo de la mendicidad. Expertos sociales han escrito que las razones por las que se llega a la mendicidad son rupturas de lazos familiares y personales, lazos laborales y lazos sociales. Es decir, pierden conexión con la familia, deciden que el trabajo formal no es para ellos —se calcula que un diez por ciento de estas personas tuvo estudios universitarios— y pierden conexión con sus amigos.

   “Sucesos vitales estresantes”, llaman los psicólogos a estas rupturas, que parecen no tener relación con los niños, muchachos y adultos de la calle, que piden dinero por limpiar el vidrio de los autos. Porque más que experimentar sucesos vitales estresantes esta muchedumbre de “limpiadores” que cercan tu auto en los semáforos han sido formados, creados, inducidos, programados para pedir en las calles de la manera camuflada que lo hacen. Quizás la mayoría sin ser culpable de una vida que les diseñaron, los que los trajeron al mundo.

   Las madres se ocultan tras el tronco de un árbol, con un trapo en la cabeza como para no delatar su identidad, mientras los padres esperan en casa lo que estos niños habrán conseguido al oscurecer el día. Los niños que se han hecho adultos limpiando vidrios, continúan pegados con un programa de —no esfuerzo— en su mente, que al aumentar sus necesidades ya con pareja e hijos, van inclinándose a la obtención de dinero fácil, que se traduce en asaltos, robos domiciliares, venta de drogas y sicariato.

   Si se les ofrece trabajo, se ocupan tres días, y regresan a la fiesta de los semáforos. Ese ambiente ruidoso, chabacanero y libertino, es como un imán que los atrae, porque allí nacieron. Definitivamente el trabajo formal no les interesa porque no es lo suyo y tampoco la solución. De modo, que si la sociedad nicaragüense desea ayudar a estos jóvenes y niños-viejos, sería primero, trabajar con su mente, en una terapia intensiva y hasta larga, enfocada a reprogramar sus sistemas de pensamiento, para luego entrenarlos en un oficio digno y poder desafiar la vida cantando: ¿Qué vida de perro? ¿Qué pan con veneno? El autor es escritor.